miércoles, 1 de abril de 2009

Starting this thing...

La verdad es que las veces que he tenido este tipo de cosas son proyectos ambiciosos que terminan por fracasar miserablemente. A partir de la idea pseudo copiada de hacer un registro de cosas sencillas y reflexiones cotidianas (que me esfuerzo por que evoquen cosas más complejas) en un mini cuadernillo que llevo para todas partes, decidí hacer recopilaciones cíclicas en un blog para que puedan conocerlas... Donde cíclico puede llegar a ser una vez al año, cabe aclarar...

Parto con dos escritos viejos, uno es un microcuento con el que tengo una relación de más odio que de amor este último tiempo (leáse tres años) y otra cosa que es como el inicio-pero-no de una narración.

Hope you like them





4 comentarios:

  1. Deseaba realizar esta descomunal idea y el escenario era sublimemente perfecto. El sol al poniente finalizaba el día con luces doradas y anaranjadas, y el cielo marchito de nubes traslúcidas era el mayor espectáculo que él hubiera visto jamás. La ciudad bullía bajo él, y las construcciones del centro de la urbe alargaban sus sombras cubriendo los últimos resquicios irradiados por los cálidos rayos de noviembre. Dejó el lápiz sobre el escritorio y selló el papel.

    Y luego, lleno de valor y desesperación, se lanzó al vacío…

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  2. Tenía una sensación muy extraña. No sabía como definirla, se sentía en los inicios de la enfermedad, aún sabiendo que estaba completamente sano. Percibía la congestión nasal, el entumecimiento en las extremidades y sobre todo el asco, áspero, irritante. Era un odio, una resignación, lo que lo acometía. No iba dirigido a ninguno, pero lo tenía tan presente, tan encima; era realmente un asecho constante.
    Reflexionó: ¿Qué importancia tenía?
    Trató de dejar de pensar. Se levantó y partió a cualquier sitio. Quería liberarse de la molestia, de la agitación que ávidamente penetraba su serenidad. Buscó distraerse y no lo consiguió, la calle lo bombardeó con ecos de la civilización. Volvió a introducirse en su refugio. Encendió un cigarro e intentó dominar su ruido interno, pero estaba aún más acrecentado.
    Lo apoderó una nueva introspección: ¿Cómo era posible que él, que creía tener una gran profundidad interna, podía sufrir por tantas nimiedades? ¿Era su pesar injustificado, al saber que en este mundo ocurrían tantas atrocidades? Y finalmente, sin desearlo, se puso a revisar los eventos del día, luego de la semana, después del año y por último de toda su vida, avergonzándose por cada uno de esos horribles sucesos de estupidez imperdonable, de malentendidos, de vanidad expuesta. En esto último se sentía abominable, ya que en su afán de mostrarse lo más humilde posible, evitaba hasta el más mínimo comentario del tema, la menor broma, cada vez que se acercaba a ése sector sentía como eclosionaba una grieta interior que al menor movimiento se volvería un abismo pavorosamente profundo.
    La noche pasó pesadamente, entre sueños entrecortados.

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  3. (No sé por qué no me deja copiar y pegar en la misma entrada, por eso los puse como comentarios)

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  4. wn que lindo, esta demasio weno, teni elk don de blogger!
    saludotes
    ...que onda el lao sensible!?

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