Primero, tenía la necesidad de que las cosas que escribiera dejaran de sonar como meras trivialidades, y en esa búsqueda, encontré que utilizar palabras poco corrientes le daba una sonoridad novelística o poética. Últimamente, me he dado cuenta de que las citas que más me gustan no tienen palabras raras ni oraciones complejas, sino son cosas sencillas; el conjunto y su interpretación les da un significado más trascendental, y/o tal vez/también evocan imágenes que me obsesionan. Me encantaría saber escribir de forma tal que el conjunto de palabras sonara bello, y que además al lector le costara entender qué es lo que realmente trato de decir (soy muy argumentativo y didáctico, como se habrán dado cuenta).
Segundo, me involucraba fuertemente con el protagonista y vertía en él mis pensamientos más desesperados, íntimos y "enrabiados", llegando en todos los casos a escribir en primera persona y hablando de mí mismo a final de cuentas. Es bastante dramático y desahogante, y generalmente las narraciones quedan bien, pero sé que no es la idea de un buen escritor. Hasta que no sea lo suficientemente genial para codificar más mis mensajes, seré un simple escritor de blogs.
PD: Las historias de la entrada anterior están en los comentarios, no me dejaba simplemente copiar y pegar.
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