sábado, 15 de agosto de 2009

Hipócrita

Soy una máscara. Siempre lo fui. Lo elegí. Quería ser de cierta manera y me adecué a ello. Me absorbí. Y yo mismo y luego mi mente por costumbre se hizo cargo de censurarme para mantenerme dentro de mis márgenes.
Eso hasta ahora. Enfrenté a mi temida contraparte, y fue liberador, pero espeluznante. Porque si bien elegí ser de cierta manera, siempre he tenido dos polos, y he sido un hipócrita al esconderlo. En cierto modo se puede elegir, pero haberlo negado es simplemente haber negado una parte de mí. Soy tan arrogante como me enorgullecía de ser humilde, y lo detesto y lo detestaba. Por eso lo hundí.
Pero no soy solo hipócrita en ese ámbito. Creía ser una persona servicial, generosa y empática, ¿Pero dónde están los actos? ¿Cómo, a pesar de tener ese llamado tan evidente, había situaciones que se sobreponían a las ansias de ayudar? ¿Cómo, si es que me llena tanto, jamás he hecho algo de envergadura?
¿He sido, además, un hipócrita en la música? ¿Tanto ha sido mi temor de fallar que no le he dedicado todo el tiempo que una pasión merece? ¿He encubierto mi pánico con excusas?



Creo que ése es el final de este camino. Estoy absorbido en mi temor al fracaso y a la frustración, conducido a mentirme a mí mismo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario